El funcionario explicó que México ya es un País urbano, con 75 por ciento de su población viviendo en ciudades

Por Itxaro Arteta

Ciudad de México  (10 enero 2013).-   Terminar con la tensión histórica entre las tierras agrícolas y la construcción de viviendas para hacer crecer las ciudades será una de las metas de la nueva Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), de acuerdo con su titular Jorge Carlos Ramírez Marín.

Tras la publicación de la reforma a la Ley de la Administración Pública el 2 de enero, la nueva dependencia que sustituirá a la de la Reforma Agraria tiene 90 días para su reestructuración y absorber de la de Desarrollo Social (Sedesol) lo relativo a vivienda y urbanidad.

En entrevista, el Secretario considera que el mayor reto es poner orden: que quede claro cuál es la tierra productiva, cuál es para desarrollo habitacional y que necesidades tienen de infraestructura, transporte y convivencia, todo orientado por una dependencia fuerte.

«Qué paradójico: el Gobierno pretende proteger la propiedad social y el derecho de los ejidatarios sobre ésta, pero los empresarios compran tierra barata, porque ése es el mejor negocio, comprar tierra barata y hacer casas encima, y el que le da el crédito para las casas es el Gobierno. Ésta es una prueba de una falta de orden, de la falta de un alineamiento en las prioridades gubernamentales, en las políticas públicas», afirmó.

«Esto lleva dos líneas: por un lado la parte urbana y por otro lado la parte rural, pero de lo que se trata justamente es de eliminar esa tensión que ha existido tradicionalmente entre el campo y la ciudad, entre el interés de los ejidatarios y el interés de los desarrolladores de vivienda».

El funcionario explicó que México ya es un País urbano, con 75 por ciento de su población viviendo en ciudades, pero que han crecido de forma descontrolada, con un exceso de construcción de casas de interés social que terminan por ser desocupadas por gente que las conserva, pero que regresa a vivir con un familiar para evitar altos costos de traslado, o casas abandonadas que además ya no se pagan y provocan una amplia cartera vencida.

De modo que el problema, dice, no es de créditos o disponibilidad de espacios, sino de una planeación que no sólo cree oferta de vivienda, sino que resuelva la necesidad de una persona de tener un espacio de integración con su familia, que propicie la educación de sus hijos, que facilite su desarrollo, y no sea sólo un lugar donde dormir.

Urge planeación

La importancia del tema urbano no implicará que la dependencia deje las funciones que tenía como Reforma Agraria de resolver conflictos de tierras, proteger los intereses de los núcleos agrarios y regularizar el registro de todavía 6 por ciento de terrenos ejidales.

Sin embargo, ahora tiene como la primera de sus nuevas metas un Plan Nacional de Desarrollo Urbano que pueda ser de largo alcance y que rija, con mayor fuerza que antes, los planes de desarrollo de estados y municipios, que son los que tienen control directo del tema.

«Estaríamos absolutamente fuera de la realidad si creyéramos que vamos en este momento a resolver todos los problemas que ha dejado la falta de planeación de la que todos somos responsables, autoridades municipales, estatales y federales. El punto principal es poner orden.

«Yo creo que podemos dejar algo que sea transexenal y que involucre a toda la sociedad, sin ninguna clase de señalamiento o restricción ideológica o partidista, sino un trabajo que efectivamente sume los esfuerzos de la academia, el sector público, el sector privado, el sector social que una esfuerzos», afirmó.

El funcionario consideró que fue colocado en ese cargo para lograr la organización y concertación entre actores implicados y niveles de Gobierno.

Ahora se coordinarán con la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), el Instituto del Fondo Nacional para la Vivienda de los Trabajadores (Infonavit), el Fondo de la vivienda del ISSSTE (Fovissste), el Fondo Nacional de Habitaciones Populares (Fonhapo) e Hipotecaria Federal.

Y Sedesol le traslada funciones, personal y presupuesto asignado a esas tareas.

«La infraestructura física y el equipamiento se queda por el lado de Sedatu, y toda la parte de combate a la pobreza, obras de cohesión social, del lado de Sedesol», aclara.